Tecnología para predecir los estados de ánimo

La tecnología para predecir estados de ánimo podría muy pronto ayudarnos a anticipar y evitar los momentos en los que nos sentimos mal. En muchas ocasiones nos llegan momentos de tristeza y bajón, días en los que estamos más nerviosos e intranquilos, situaciones que sin saber bien por qué nos generan muchos pensamientos recurrentes, lo que solemos llamar rumiaciones, y nos pasamos días enteros preocupados con algún tema… y en muchas ocasiones además esto no podemos ni mucho menos preveerlo.

En casos más graves, hay situaciones y problemas psicológicos que llevan a pensamientos suicidas también. Imaginaros que lleváramos algún tipo de wearable (dispositivo como un reloj o pulsera inteligente) que pudiera evitar el suicidio dando algún tipo de aviso cuando se detecten ciertas conductas preocupantes en una persona.

Imaginaros también una aplicación para el móvil que nos pueda advertir con antelación que alguien se encuentra en este riesgo al detectar pensamientos autodestructivos, y que pudiera alertar a la propia persona y a personas de confianza.

Pues esto puede hacerse realidad dentro de pocos años, gracias a los avances de un nuevo campo llamado “Mood Forecasting”, lo que podríamos traducir como predicción de los estados de ánimo. Muchos ya estamos acostumbrados a usar por ejemplo pulseras de actividad para el ejercicio físico o los conocidos relojes inteligentes, que monitorizan el movimiento, las calorías gastadas, la distancia o pasos recorridos, las pulsaciones y o el volumen de oxígeno en sangre… Y para los que utilizamos la última versión del apple watch, hay algunas funciones nuevas como la detección de una caída accidental alertando a los contactos que se tenga configurado en la agenda. O por ejemplo ritmos cardiacos inusualmente altos o bajos que también te alertan para que vayas al médico.

Pues bien, ahora los científicos estudian cómo aplicar tecnología parecida para monitorizar también nuestra salud psicológica de una manera que nunca se había hecho antes. La idea es que al detectar con antelación signos de estrés emocional, estas nuevas aplicaciones junto con la información que les facilitan los wearables podrán ayudarnos a proteger y cuidar nuestra salud mental. Es más, esta información podrá ser muy útil también para psicólogos, psiquiatras y médicos, que ya no sólo contarán con la opinión del paciente, y no es que esta sea mala o defectuosa, pero a veces es demasiado subjetiva, y depende en gran parte de la capacidad que tenga la persona para narrar lo que le ha estado ocurriendo o cómo se siente.

Biomarcadores

Estos dispositivos que puede que llevemos dentro de algunos años, sacarán el máximo partido de todas las señales físiológicas de nuestro cuerpo como forma de informarnos acerca de nuestro estado psicológico. Desde hace años, sabemos que los cambios en nuestro estado anímico, y esto incluye momentos por ejemplo de ansiedad o tristeza, nos afectan físicamente de muchas formas diferentes.

El ritmo cardíaco es uno de los biomarcadores más conocidos. El pulso tiende a elevarse cuando estamos estresados. Pero el cuerpo nos da señales de otras muchas maneras cuando sentimos algún tipo de angustia emocional. Sabemos por ejemplo que la reducción de nuestra actividad y también la reducción del sueño son marcadores típicos de la depresión. Otras señales: la sudoración aumenta con la ansiedad, o la temperatura de la piel con situaciones que nos generen activación emocional.

En la práctica ya tenemos muchas de esas medidas, en relación a actividad física, horas dormidas y calidad del sueño, incluyendo sueño REM y sueño profundo, El VO2 (Volumen de oxígeno en sangre) determinado por los sensores de ritmo cardiacos que incorporan muchos relojes y pulseras inteligentes.

Pero hay otro tipo de marcadores que se registran hoy en día de forma automática en nuestros móviles. Por ejemplo, pensad en el ritmo y la velocidad a la que tecleamos el texto en la pantalla, la cantidad de llamadas o mensajes que hacemos, las publicaciones en redes sociales o el número de comentarios o likes que dejamos. Todos estos son marcadores de lo que los expertos llaman el fenotipo digital. Estos marcadores son relevantes porque cambian con nuestro estado de ánimo, así que publicamos más fotos cuando estamos contentos, o cuando tenemos un día de bajón estamos menos activos en las redes sociales.

En definitiva, la idea básica es que basándonos en cómo utilizamos la tecnología podremos predecir en un futuro nuestros estados mentales. Ya hay muchos investigadores que están intentando explotar toda esta información tan valiosa. Sobre todo en compañías que planean lanzar nuevas dispositivos y aplicaciones no sólo para interpretar estos marcadores sino también para responder con algún tipo de ayuda o consejo para la persona que se encuentra mal en ese momento.

Todo esto tiene una parte más polémica en relación a la intromisión o invasión de la privacidad que puede suponer que estemos monitorizados con tanto detalle por diferentes dispositivos. Una de las claves debe ser que por supuesto seamos capaces de activar y desactivar con facilidad estos sistemas de seguimiento para que no resulten excesivamente invasivos en nuestras vidas. 

Investigaciones

Ya hay estudios que nos dan alguna información acerca de cómo de precisos serán estos sistemas. En un experimento que se llevo a cabo recientemente se utilizó una pulsera inteligente experimental para monitorizar a 200 estudiantes de instituto durante varios trimestres. La pulsera medía la temperatura corporal, la conductividad de la piel, y también registraron la actividad diaria en el móvil. El estudio ya publicado concluye que en un 80% de los casos la pulsera ayuda a los investigadores a predecir con exactitud cuando los estudiantes están estresados. En otro estudio de la Universidad de Chicago que aún no ha sido publicado, también monitorizaron mediante una pulsera a pacientes psiquiátricos, registrando sus movimientos, la conductividad de la piel y la temperatura corporal. Las conclusiones indican que consiguieron predecir (con un 75% de precisión) cuando aparecían pensamientos suicidas con un día de antelación. Hay otro estudio en el que sólo se basaron en analizar el uso del móvil en pacientes con diagnóstico de trastorno bipolar. Encontraron que dependiendo de cómo se usara el móvil podían preveer síntomas de depresión y manía. 

Las aplicaciones son innumerables aunque todavía estamos en una fase inicial. Hay más estudios que intentan registrar medidas relacionadas con los ritmos circadianos o con el sueño, por el valor predictivo que tienen estos marcadores sobre nuestro estado físico y mental. 

Algunos ejemplos más de productos que serán lanzados en breve al mercado:

· Mindstrong es una compañia de Palo Alto (California) que está desarrollando una aplicación para monitorizar la salud mental utilizando únicamente la actividad registrada en el móvil.

· En San Francisco otra compañía llamada SpireHealth, esta preparando detectores de biomarcadores que se pueden llevar en el calcetín o el sujetador.

· Otro ejemplo más futurista es un jersey cuyo cuello cambia de color conforme cambia la temperatura de la piel de quien lo lleva puesto.

· Hay equipos trabajando para desarrollar un dispositivo que permite prever ataques epilépticos.

· Y en Inglaterra hay una empresa de software que está apunto de lanzar wearable que permita predecir los estados de ánimo.

Y acerca de en qué medida estos dispositivos llegarán en un futuro a sustituir el trabajo de los profesionales en la salud mental, por ahora el consenso es que no será así. Lo que sí añadirán sera una especie de capa extra de información con la que contarán para el trabajo en consulta. 

Para mí sí puede ser una diferencia importante entre que alguien llegue demasiado tarde a pedir ayuda, o en cambio se pueda empezar a trabajar poco después de encontrar los primeros síntomas alertado por alguno de estos dispositivos.

Creo que tenemos que tener cuidado de no abrazar todos los nuevos avances científicos por que sí. En el caso de estos dispositivos aún hay asuntos que solucionar en relación a la privacidad de la información que registrarán. Parece importante que tengamos total control sobre qué uso se le da a esta información, y también sopesar hasta qué punto esta tecnología supone una intromisión al estar permantemente monitorizando y registrando todo tipo de biomarcadores. 

Y pensando también en el impacto psicológico de esta tecnología sobre nuestras vidas, mis dudas son acerca de hasta qué punto nos va a llevar a desentendernos de observarnos a nosotros mismos, a fijarnos en nuestras sensaciones físicas y emocionales. En muchas ocasiones sin embargo, pueden suponer una ventaja teniendo en cuenta las dificultades que solemos tener para saber con claridad qué nos ocurre, acerca de qué estamos preocupados o nerviosos, si nos encontramos apáticos o tristes, etc. Ese ha sido en parte el éxito de algunas herramientas como el Mindfulness, los ejercicios de atención plena y la meditación, que nos ayudan a ser más conscientes de cómo nos sentimos en cada momento, y nos permiten autoobservarnos de una forma más eficaz.

Mejor que empecemos a estar preparados porque esta tecnología parece que está cercana y es imparable. Yo como buen amante de la tecnología seguiré explorando estos nuevos dispositivos, pero siempre con un ojo puesto en el impacto psicológico que tiene en nuestras vidas el hecho de tener tanta información acerca de nuestras sensaciones fisiológicas.

- NOTAS -

Os dejo un enlace para saber más acerca de las conductas suicidas, sobre cómo medir el estrés analizando nuestro uso de las redes sociales, y un estudio sobre medición de biomarcadores mediante el uso de wearables.